jueves, 3 de febrero de 2011

inmigraciones


Son las cinco de la mañana. Con Elian hacemos fila esperando que abran las oficinas de inmigraciones. Por la radio dijeron los papeles que debíamos presentar para iniciar los trámites de visado. Los juntamos a todos, los metimos en dos sobres y nos vinimos a hacer fila. A esta hora en otros países se duerme o se celebra.
Elian dormita apoyado contra una pared, no es el único, la fila permanece en silencio hasta que un hombre viejo me distrae con su conversación, le habla a un perro que intenta dormir sobre el empedrado caliente. Está sentado unos lugares después que nosotros, las primeras luces le abrillantan la calva; dice que ahí estamos haciendo fila pa´ ir a perder la dignidad. Pero que no hay de otra. Que aquí hace rato que no se come pero se sigue perdiendo los dientes.
Lo escucho y la fila comienza a avanzar.

domingo, 16 de enero de 2011

seat

David y José cruzan la plaza. Dos meses atrás su padre había renunciado a su puesto y a la indemnización a cambio de que ellos conservaran los suyos. Pero ahora la fábrica se llamó a quiebra y ninguno tiene trabajo. José piensa irse a las Canarias, se lo dice a David. Quizás en algún hotel o en la playa tenga mejor suerte. David no le responde, no habla desde que abandonaron la fábrica. En la casa, su padre dirá muchas cosas sólo para decir que no debe preocuparse y le apoyará la mano en la espalda. Piensa en eso y permanece en silencio. José decide dar unas vueltas antes de regresar, parece tener un plan. David termina de cruzar la plaza, se sienta sobre el cordón y observa: sobre la vereda de enfrente, junto a la heladería, una niña saca un oso de peluche de una máquina.